4 Noviembre 2026
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OPINIÓN: La nula izquierda de la izquierda, los jóvenes y los pensionistas

OPINIÓN: La nula izquierda de la izquierda, los jóvenes y los pensionistas

 

Cuando he visto las candidaturas que se presentan en Extremadura -Badajoz y Cáceres- para las próximas Elecciones Generales del 29 de noviembre, he podido comprobar con total certeza lo que ya me temía: dos partidos, el Frente Amplio y Podemos, concurren por separado, lo que, evidentemente, deja claro que ninguno de los dos obtendrá los votos suficientes para lograr un escaño. Juntos, quizás, aunque lo dudo, hubieran logrado el quinto escaño que se disputa en Badajoz. En Cáceres, ni soñar el cuarto escaño.

 

Bien parece que estos dos partidos, el Frente Amplio y Podemos, sobre todo los de Podemos, se han olvidado de que en Extremadura (como en la mayor parte de España) existe desde que se inició la democracia (o plutocracia, más bien) algo que se llama ¡clientelismo!, más arraigado en los pueblos que en las grandes ciudades, aunque también en estas lo haya. Y contra el clientelismo no es fácil luchar, pues, como dijo Orwell, “no hay delito, absolutamente ninguno, que no pueda ser tolerado cuando ‘nuestro' lado lo comete”. Lo que significa, políticamente hablando, que tanto el Partido Popular como el PSOE tienen a su gente muy bien adiestrada para cada envite. Ha ocurrido en todas las elecciones y ahora no va a cambiar. Si se analizan los datos de las elecciones del 2023 (ahora se los muestro), podrán comprobar cómo tanto PP como PSOE se hacen con la mayoría de los votos y solo cambian los escaños para uno de los dos según cómo esté la corriente. Quedando claro que el escaño de VOX se puede dejar fuera si la abstención no es tan significativa como lo ha sido últimamente, perjudicando ostensiblemente al PSOE.

 

Vamos con esos datos, para no cansar mucho, solo de Badajoz:

Aquí se ponen en juego 5 escaños. Al PSOE (153.473 votos) le correspondieron 2 escaños, a una media de 76.736 votos por escaño; al PP (148.068 votos) le correspondieron otros 2 escaños, a una media de 74.034 votos por escaño; y a VOX (53.492 votos), un escaño. Sin lograr escaño, hubo la nada despreciable suma de 33.203 votos, siendo SUMAR la que acaparó la mayoría de ellos (26.778 votos). Así, de los once partidos que se presentaron a las elecciones, ocho se quedaron a la luna de Valencia, y viendo los votos de SUMAR, queda más que claro que el PSOE (de no haberse presentado ellos sabiendo lo que iba a ocurrir) habría conseguido la mayoría absoluta y habría dejado a VOX sin escaño.

 

Todo está muy claro: esos veintitantos mil votos de SUMAR (ahora Frente Amplio) y lo que puedan sacar los de Irene de Miguel (lástima que no vaya ella, porque ayudaría bastante), aunque quizás no tantos, servirían (aunque no todos, lógicamente) para dar la mayoría a la izquierda socialdemócrata del PSOE y dejar fuera a los terraplanistas de VOX. Es, por tanto, una obviedad que dar nuestro voto al Frente Amplio o a Podemos (de los demás que se presentan, mejor no hablar, es de una inutilidad total) significa, sencilla y llanamente, tirarlos a la basura y permitir que los ultras puedan mandar en el país junto a los peperos, que, digan lo que digan, son perros de la misma camada.

 

Pero no todo, como creen algunos, está perdido. Están ahí, y son casi 10 millones en España, los pensionistas. En Extremadura son 232.070 (124.614 hombres y 107.769 mujeres), y en Badajoz, concretamente, 147.578 personas. La mayoría de estas personas votan, quizás porque en su juventud muchos no pudieron hacerlo. Y ¡oído al canto!: Solo la izquierda se compromete a seguir subiendo las pensiones con respecto al IPC (ese IPC que no contempla la alimentación, porque entonces…) que, por cierto, este año está casi llegando al 5%. Que no cuente nadie con el Sr. Feijóo, ya que es alguien como Rajoy (no confundir con el M. Rajoy de las cuentas de Bárcenas) que nos subía el 0,25%, la mía en concreto sobre 2 € al mes, y que se fundió, presumiblemente, todo el fondo de la Seguridad Social, unos ¡80.000 millones de €, y rescató a la banca con, al parecer, otros, entre 80.000 y 110.000 millones de los que nada se ha vuelto a saber. Y esto sin contar que no las limiten y reduzcan más de lo que ya están por aquello, dicen, del déficit, que, según parece, exige sacrificios (no a la banca, ni al Ibex, ni a las élites, etc., etc.) a los de siempre, a los de a pie. ¡Vamos! A lo Churchill: “Sangre, sudor y lágrimas”.

 

Los pensionistas, entre los que, como he señalado antes, me cuento, tenemos que votar bien (lo que significa que nuestro voto no puede ser para las izquierdas de la izquierda, Frente Amplio y Podemos) si no queremos que nuestro ya abatido poder adquisitivo empeore considerablemente. Somos muchos y nunca hemos tenido miedo a nada; ahora es la ocasión de dar la cara, olvidándose de cualquier ideología, porque con los principios, que son muy loables, no se vive ni se come.

 

Y ya, para terminar, algo de los jóvenes. Dos frases famosas que no hay que olvidar cuando de los jóvenes se trata: Es la fiebre de la juventud la que mantiene el mundo a la temperatura normal. “Cuando la juventud pierde entusiasmo, el mundo entero se estremece” de Georges Bernanos; y una de Sócrates (470-399 a. C.) que dice así: “Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad. Responden a sus padres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros”. Esta última, hay que reconocer que, en la actualidad, se da con más frecuencia de la deseada, últimamente con esos niños de papá, menores de edad de Blocus, por ejemplo. Pero la mayoría de los jóvenes son educados y luchan porque las sociedades actuales sean más conscientes del bienestar general (ahí está la acampada de la Puerta del Sol de Madrid que ha removido al mundo). Ellos quieren tener asegurado su futuro y lo cierto es que las cosas en este país no están para andarse con bromas. El salario, sobre todo, y la vivienda inasequible no están acordes con lo que se produce, y Extremadura (como en la pobreza y en todo lo que afecta negativamente a su gente) es la campeona de la incertidumbre.

 

No hay que olvidar que la juventud de media Europa está ya en la calle pidiendo lo que es justo. Cientos de manifestaciones juveniles en todas las ciudades importantes claman contra el imposible acceso a una vivienda digna y un salario decente, mientras los de siempre (corporaciones de todo tipo, señoritos, piratas filibusteros del Caribe y demás escorias del mundo) se están atiborrando de millones de euros, en casos, muchos casos, jugando a la guerra por avaricia dineraria con muchos jóvenes como carne de cañón.

 

Lo dicho, aunque duela: votar al Frente Amplio y a Podemos es regalarle la mayoría al neofascismo del Partido Popular y de Vox. ¡Que no lo olvide nadie que quiera justicia social y gobernantes merecedores de nuestra confianza!